Las complejidades del Canal 13

canal13.jpgLas recientes renuncias en el Consejo Directivo y a la Dirección Ejecutiva en canal 13 constituyen una oportunidad para analizar las complejidades, y tal vez contradicciones, que afectan a ese medio.Financiar a través del mercado publicitario a un canal de TV al cual se le demanda evangelizar es ciertamente un caso único. Los canales evangélicos de radio y TV, los canales católicos en Colombia, el canal satelital EWTN, son todos canales que se financian con recursos provenientes de donaciones de los propios televidentes y de fundaciones. En un mundo donde las transacciones comerciales son seculares difícilmente la publicidad financia mensajes religiosos con recursos de magnitud considerable; es difícil para un canal emitir mensajes evangelizadores si las audiencias viven en un ambiente crecientemente postcristiano, y desconfían de sus representantes

Canal 13 ha mostrado en su reciente balance anual público que es el canal con mayores ingresos publicitarios en el año 2006, y simultáneamente con altos costos de operación. Ahí aparece una contradicción insostenible en el mediano plazo. La audiencia exige contenidos de producción nacional, especialmente ficción, con mayor costo de producción que la compra de enlatados extranjeros de bajo costo.
Una de las soluciones al alto costo fijo de un canal es la reconversión industrial hacia un modelo de canal que emite una producción sustantivamente adquirida a productoras externas; reconversión resistida activamente por los sindicatos, que demuestran una comprensible suspicacia en el corto plazo pero finalmente ceguera estratégica. Tampoco es un caso excepcional; existen canales públicos latinoamericanos cuyos sindicatos se resisten a reformas tendientes a la profesionalización.
En estas condiciones, no faltarán candidatos a asociarse con canal 13; hemos escuchado públicamente a empresarios plantear la necesidad de suprimir la confesionalidad de canal 13, como una manera de emitir – con menos ruidos -ciertos programas poco gratos a las audiencias católicas pero que atraerían abundantes recursos publicitarios; y simultáneamente se adquiriría una mayor influencia política haciéndole el peso a Sebastián Piñera en Chilevisión.




Por: Francisco Javier Fernández — 2007-05-09

Sigo la reflexión de Fernando y Valerio en torno a un punto: la digitalización de la señal de TV. En este sentido, Canal 13 tiene una gran oportunidad. La visión de identificar diversos canales de distribución de su contenido a finales de los años 90 fue un acierto a estas alturas. Puede que en ese momento no se haya entendido: como en aquellos juegos infantiles, no estaban todos los puntos que pronto, con la digitalización, permitirán dibujar una figura bien coherente. Canal 13 Cable, Canal 13 Internet y Canal 13 abierto (falta internacional que cerró al poco andar), constituyen claros insumos de señales generalistas y de nicho, mientras que el producto que la Corporación sube a Internet sienta las bases para futuros servicios interactivos por medio de la TV Digital Terrestre. Sin duda, el 13 es el mejor preparado y ha hecho bien las tareas en este sentido.




Por: Valerio Fuenzalida — 2007-05-07

Fernando Acuña introduce un aspecto muy importante: la digitalización puede permitir (si se adopta la opción de tener más canales con contenidos segmentados) que canal 13 opere varios canales con una oferta más diversificada.

Al parecer Anatel no quiere tal opción de la diversificación de contenidos.

Esperamos que las nuevas autoridades de canal 13 contribuyan a que se opte por la diversificación y segmentación de contenidos. El cable lentamente crece por ello - ya tiene un 7% de la sintonía anual promedio, justamente porque ofrece diversidad.

Para canal 13 ello sería una gran oportunidad de exibir su canal 13 cable en TV abierta, y sería una potente contribución cultural.

Si no se mira con visión de futuro, la TV abierta puede sufrir el mismo destino que la onda AM en radio, la cual fue desplazada por la calidad y diversidad de la oferta en FM.




Por: Fernando Acuña — 2007-05-07

Quiero compartir con ustedes mi reflexión sobre el momento que vive Canal 13.

1. Tengo la convicción de que la audiencia quiere a Canal 13, valora su propuesta y trayectoria. Mi primera reflexión es que éste es un medio muy apreciado por los chilenos.

2. No puedo entender cómo, desde la muerte de don Eleodoro Rodríguez, los altos ejecutivos del canal han tenido un paso tan fugaz: no logran materializar su proyecto. Esto me parece casi un abuso con los trabajadores, quienes cada dos años viven en la incertidumbre.

3. Frente a la pregunta de si es posible que la Iglesia o la Universidad puedan tener un canal de televisión generalista, pienso absolutamente que SÍ. Sin embargo, me da la impresión de que el encargo no se hace claramente. Me niego a pensar que los últimos cuatro directores ejecutivos se hayan olvidado del mandato que les diera la Universidad, y que al llegar a Inés Matte Urrejola les hubiera dado amnesia…

4. La digitalización de la televisión le dará a la Universidad Católica la posibilidad de tener más de un canal; entonces, podremos segmentar más nuestros mensajes. Creo que esa oportunidad será muy beneficiosa para las disyuntivas sobre el futuro del canal, ya que podremos tener hasta cinco señales de TV.

5. Por último, les deseo lo mejor a Patricio del Sol y Mercedes Ducci. Chile quiere y merece un buen Canal 13.




Por: DANILO PAVESI CAPETILLO — 2007-05-02

La gestión de Eliana Rozas, si bien fue exitosa al alinear el canal a la Universidad a quien pertene, pecó –como todos los directores ejecutivos anteriores- por no “anunciar” la misión y visión de CANAL 13. Lo dije antes, en este mismo blog y ahora, que el tema es recurrente y contingente, lo recalco con mayor fuerza. Pero me permito decir que esa es responsabilidad del Rector.

La idea de un canal de TV es generar o comprar/vender programas de TV que maximicen la relación de retorno v/s inversión. Es una empresa que tiene gran cantidad de productos (propios y adquiridos), llamados programas de televisión. Cada uno de ellos, influye directamente ya sea a su sucesor o a la parrilla completa y, su ejecución y dividendos están restringidos por un recurso escaso como son los bloques horarios.
Pero en Canal 13, las cosas van más allá. Se trata de un canal que opera con una línea editorial nunca bien definida ni por el mismo rector de la UC, ni por los directores ejecutivos que han comandado la estación televisiva. Me aproximo entonces a lo que alguna vez dijo el recientemente remozado cabecilla del consejo de la corporación, don Fernando Coloma, con respecto a los desafíos de Canal 13:
“no rendirse ante la realidad y luchar por principios y valores…es importante fortalecer los compromisos ante el respeto a la dignidad y a la intimidad de las personas, como también revitalizar el deber con el bien común que todo medio debe tener, además de mejorar la calidad de la televisión y que su contenido esté acorde con los intereses ciudadanos…habrá que aunar voluntades y ser creativos con el objeto de atraer a los privados para financiar proyectos con sentido, con espesor editorial”

Quiero, entonces que todos estemos de acuerdo de que el objetivo primordial de la estación, no corresponde a los resultados de sintonía ni a las utilidades económicas (pese a que éstas han contribuido positivamente a la Universidad) y, aunque por otro lado, Canal 13 UC tampoco va en busca de ser un canal beato; es posible explotar estrategias en busca de soluciones concretas y de éxito, nivelando contenidos valóricos con una programación comercial. Es decir, según la línea editorial del canal, trabajar una oferta televisiva para un público masivo representando, equilibradamente a la Universidad, a la Iglesia Católica y a los laicos. Por que así debe ser.
Quiero, también, que el rector de la Universidad lo diga y se explaye al respecto cada vez que hace su CUENTA ANUAL DE RECTORÍA y EN SU PLAN DE DESARROLLO 2005-2010 (disponibles en www.puc.cl) y no sólo que haga referencias a cifras comerciales de la estación televisiva. Es esa su misión, su labor, no la de ni Eliana Rozas, ni de Fernando Coloma ni el dirigente de turno. La falencia es sólo -y recalcaré esto- de él.




Por: Daniela Silva — 2007-05-02

Dejo instalada otra arista que se desprende de lo escrito por el profesor Fuenzalida.
Es raro este modelo chileno, que no compra muchos “productos enlatados” extranjeros, pero que sí compra los formatos, para luego hacerlos a la manera “chilensis”… y con gran éxito, aunque también con altos costos.
A veces me da la triste sensación de que se le da poco espacio a la creatividad y prefieren “irse a la segura”, aunque nada pueda asegurar que lo que tuvo éxito en el exterior, lo tendrá también aquí.




Por: Mauricio Rebolledo — 2007-05-01

La eterna paradoja entre Identidad y Adaptación al Medio…si el medio exige rentabilidad, ¿como generar contenido sin pender la identidad?..esa es la pregunta…para mi, el tema no es si Canal 13 se financia vía donaciones o a través de la venta de publicidad, sino cómo es capaz de cubrir los costos sin pender la identidad.
Y me surge la gran pregunta: ¿Cúal es la verdadera identidad de Canal 13?




Por: José Agustín Muñiz — 2007-04-30

Si ya le tenía gran admiración a Eliana Rozas como profesora, ahora le tengo respeto como sobreviviente. El puesto que desempeñó en Canal 13 es como el de un fusible, que se abandona una vez que a uno lo han reventado.

Como suele ocurrir en los “canales con misión”, como les dicen a TVN y a Canal 13, están sometidos a chutear el corner y cabecearlo. Ser rentables, evangelizar, TV de calidad, etc. Si esa tríada ya es complicada, hay que sumarle el hecho no menor de que la Universidad le agarra el gustito a esto de que sea rentable y también quiere que tenga una estructura de costos más baja. Si me dicen que Canal 13 es más caro porque hace buena televisión, no me parece objetable, pero si lo que hay detrás de ese precio es, en realidad, un sindicato que no quiere renunciar a algunos beneficios, el tema es distinto.

La UC tiene cerebros de sobra para darle respuesta a ciertas preguntas sobre su canal:
- Hacer TV en Chile es caro, pues bien, cuánto más caro es hacer TV de calidad y con el sello UC (o PUC, como anota el profesor Arriagada: Pontificio, Universitario y Católico)
- Está dispuesta la Universidad a asumir ese costo. ¿Cuánto pesan cada una de esas tres letritas?
- Reconozco que no veo mucha tele, pero he escuchado quejas -también en este blog- sobre lo parecidas que son las parrillas programáticas de los canales: ¿se nota la diferencia en el contenido, entonces?
- Si asumir esas tres letritas va a tener un costo conocido y tolerable en la línea final del balance, ¿cómo se puede hacer para que ellas se transformen en una ventaja, como dice el profesor Arriagada?
- Ahora va a poder conversar con los renunciados Rozas y Bernedo sobre “…las verdaderas complejidades del canal”, dice. Toda la razón, yo también les preguntaría. El que esperase enterarse por los diarios de “las verdaderas complejidades del canal” no los conoce; pero este blog, al igual que Canal 13, está bajo el paragüitas de esas tres letras.




Por: Eduardo Arriagada — 2007-04-28

No veo algunas de esas contradicciones quizá porque no entiendo que un canal de una Universidad como la nuestra implique un rol de evangelización equivalente a los ejemplos de canales religiosos que aludes. Veo al Canal 13 primero como un canal universitario, lo que trae asociado ciertas exigencias de calidad que está claro son difíciles de alcanzar, especialmente en un mercado pequeño crecientemente competitivo. Las “pantallas” de otros canales más rentables de nuestro país no son siquiera compatibles con ese carácter universitario de la señal de la UC. El hecho que la universidad tenga un carácter no sólo Católico sino Pontificio sobretodo aumenta esas exigencias de calidad y, por supuesto, las complementa con un perfil editorial con una sostenibilidad mucho mayor que el de otros medios de comunicación. Esta situación, que pudo haber sido una desventaja en otro momento, pienso que en el contexto de una televisión abierta crecientemente segmentada puede terminar siendo una oportunidad. Digo lo anterior porque no veo que las peculiaridades del canal expliquen los cambios recientes más aun teniendo en cuenta que el canal estaba con números azules y ofrecía una “pantalla” coherente con su línea editorial. Pienso que todo esto todavía es aun más contradictorio con las permanentes modificaciones de la cabezas del equipo que han caracterizado los últimos años. Con algo de egoísmo reconozco que agradezco que lo sucedido me permitirá volver a tener tiempo para conversar tanto con Eliana Rozas como con Patricio Bernedo sobre las verdaderas complejidades del canal.