Romano Prodi en la UC

Este miércoles 28 de marzo la UC tuvo como invitado a Romano Prodi, el actual primer ministro de Italia, quien dio una conferencia sobre “Europa, América Latina e Integración Regional”. Su paso por la universidad se llevó a cabo en medio de su breve visita a Chile, donde se reunió con Bachelet, y unos pocos días después de que la Comunidad Europea celebrara sus 50 años de historia.

A pesar de que la conferencia era un asunto interno de la universidad, llamó la atención la poca cobertura que tuvo en los medios. Prodi no sólo es el jefe de estado de la octava economía del mundo, sino también un peso pesado político: entre su primer mandato (de 1996 a 1999) y su reelección el 2006 (cuando su coalición de centro-izquierda derrotó a Berlusconi), Prodi estuvo cinco años al mando de la Comisión Europea. Además, “Il Professore” (como es conocido debido a sus 25 años como profesor de economía en la universidad de Bologna) viene saliendo de una crisis política en la que casi pierde el gobierno, producto de su negativa a retirar las tropas italianas de Afganistán. En otras palabras, había de qué hablar.

La conferencia se llevó a cabo en el Salón de Honor del Centro de Extensión, donde académicos, estudiantes y autoridades de la universidad tuvieron la oportunidad de escuchar al primer ministro italiano con la gracia y cercanía que ofrece el contexto académico. Lo único que se salía de lo común de un evento académico era la presencia de los guardaespaldas de Prodi (bastante menos que Clinton en todo caso) y de algunos periodistas de la RAI.

Luego de los agradecimientos de protocolo, el primer ministro italiano tomó la palabra e hizo referencia a los grandes desafíos que impone el mercado global, y a la importancia que tiene el reaccionar rápido a sus cambios. En ese sentido, los problemas que acongojan a las empresas italianas no son distintos a los que deben superar las demás empresas europeas. El mundo que viene es de naturaleza multipolar, marcado por el auge de China e India, y organizado en torno a grandes bloques político-económicos. Bajo esa perspectiva, Prodi destacó la gran invención institucional que es en sí la Comunidad Europea, donde los distintos estados ceden importantes atribuciones de su soberanía para integrarse en un organismo mayor. Un estado postmoderno, en palabras de Michael Peters.

Ahora, no es que todo esto esté libre de problemas. Mantener un equilibrio entre el orgullo nacional y una cesión progresiva de soberanía es algo frágil y delicado. El primer ministro reconoció que el NO de los franceses y holandeses al proyecto de Constitución Europea fue un gran shock y que hoy hay grandes diferencias entre los miembros de la Unión, en especial en materias de política exterior. Aún así, destacó los esfuerzos por lograr una nueva constitución pues, mal que mal, la integración regional es la única alternativa para tener voz y voto en el plano internacional. Y esto, porque es necesario contrapesar las diferencias para así lograr un equilibrio que mantenga la paz, con una China cooperativa (no antagónica) y una sociedad mundial pluralista representada en las Naciones Unidas. Sólo así se puede cambiar el mundo en una dirección virtuosa.

Por todo esto, Prodi cree también que la única solución para Latinoamérica es la integración regional. Y a ese respecto recalcó que el continente tiene la gran ventaja de un idioma común (la Comunidad Europea tiene 23 idiomas oficiales). ¿Y las diferencias económicas? Italia era un país muy pobre al momento de integrarse al proyecto, tanto como hoy lo es Rumania.

Cuando comenzó a formarse de modo más concreto la Comunidad Europea, recordó el primer ministro, las divisiones y diferencias eran muy grandes: había que resolver problemas en materias de carbón, energía, acero, armonización de mercado, de normativa técnica, de políticas agrícolas. “Las transformaciones institucionales”, dijo, “se hacen con sangre o con un largo esfuerzo en el tiempo, uno que requiere gran voluntad política”. Y eso fue lo que hubo detrás del Euro. Alemania, por ejemplo, no tenía ninguna necesidad ya que el marco alemán en ese entonces era tal vez la moneda más fuerte del mundo. Pero la voluntad política pudo más y con el Euro se funda una estructura económica y política base para la consolidación de la Unión Europea.

La integración latinoamericana, continuó Prodi, no pasa porque se pongan de acuerdo todos los estados del continente. No es necesario ni conviene esperar demasiado, sino que se puede partir de un núcleo básico (como el que formaron Alemania, Francia e Italia en el caso de Europa). En ese sentido, Latinoamérica debe considerar el peso de Brasil y el papel que está llamado a jugar en la región.




Por: Nicolas — 2007-04-11

La conferencia de Prodi fue interesante, aunque “il Professore” no nos dejó muy en claro cómo puede Sudamérica conseguir una integración que en algún modo siga los éxitos de la UE.
Eso si, “Piano, piano, va lontano”