Las palabras en el tiempo (3)

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Parusia: la llegada y la presencia

Esta visión de los territorios de significado se completa con una tercera dimensión, la parusía, palabra griega que se traduce como “la llegada” y que tiene una doble connotación: el lugar, el fin, la meta hacia donde vamos; y la presencia, lo que está aquí, lo que llegó.More...

La parusía tiene raíces comunes con el Paraíso, el edén, sitio perdido y buscado a la vez; más allá que escapa tanto a la razón como a la emoción, al espacio como al tiempo. Ésta es la esfera de la trascendencia, el lugar de trabajo de la filosofía, el arte y la religión; el espacio de la sabiduría, la belleza y la fe, o de todas juntas a la vez; el lugar del mito, del misterio.
Los hemisferios de este diagrama tricéfalo nos remiten a las distintas manifestaciones del ser, y así como la primera de las esferas analizadas encuentra correspondencia con el mundo, la segunda la tiene con el hombre y -desde una óptica teológica- la tercera, con Dios. Respectivamente, son los órdenes de los valores, la identidad y el sentido de las cosas; del ser, el pertenecer y el trascender.
Mirado desde el humor, son los matices de la risa, la alegría y el gozo, y, desde la tragedia, corresponden al dolor, el desasosiego y la desesperanza.
Si esta concepción trina se lleva al terreno de la religión, las esferas pueden identificarse en forma sucesiva con la Iglesia, el individuo de fe y Dios; y si se traslada a lo afectivo puede verse como el “tú, yo y el amor que nos tenemos” de la relación amorosa, o como el “tú, yo y el respeto que existe” que define a la amistad.




Por: Victoria — 2007-05-04

Esto de los blog me tiene sorprendida. Admiro la finura con que se expresan pensamientos y sentimenstos -esos- que deberían tratarse con esa misma finura -como la amistad-
Pero compruebo que en el lenguaje y las costumbres es algo que se “había ” ido perdiendo, (no pierdo la fe).
Afortunadamente quedan personas sensibles como usted, que valoran el amor y la amistad -tanto- que le dedican tiempo y papel (tendré que decir PC) para reflexionar sobre ello.
Me resulta tan claro y decidor aquello de
“Respeto, es lo que define a la amistad”
Saludos de una MUJER penquista




Por: Cristián Calderón — 2007-04-12

Gracias José. Tu comentario, de verdad, me provoca seguir escribiendo. Es más, he entendido mucho más de lo que quise decir.




Por: José Agustín Muñiz — 2007-04-04

¡Qué provocativa secuencia de ideas! No puedo decir si entendí algo torcido ni tampoco si había algo que entender de todo esto. Intuyo que había algo que sentir y… una presencia que acoger en todo esto.

Providencial que llegase leyendo hasta el último párrafo porque los paralelos en tres etapas que realizas me provocan muchas reflexiones.

1. Cronos - mundo - valores…
2. Psique - hombre - identidad…
3. Parusía - Dios - sentido…

¿Me permite una provocación? No es mía, se la escuché a Vittorio Di Girólamo una vez. Hablando sobre el humanismo, decía que no podía concebirse tal cosa sin Dios. Y la identidad humana, aquello único de cada hombre particular, es precisamente un algo que no lo tenemos nosotros; nuestro verdadero nombre, decía, aquello que nos “identifica” ante el resto, nos va a ser entregado solamente al final de los tiempos por Dios. Y citaba Apocalipsis 2,17. “y le daré también una piedrecita blanca, y, grabado en la piedrecita, un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que lo recibe”.

Se suele entender “identidad” como algo único que te distingue y separa de todo el resto, cuando ser idéntico es ser igual a otra cosa. ¿Y qué es esa otra cosa que, no siendo yo, pero a la vez siendo idéntica a mí, me hace único? Vittorio Di Girólamo decía que esa otra cosa era aquella piedrecita blanca, aquel nombre que Dios tiene para ti. Tú, yo, soy idéntico cuando soy aquello que Dios tiene pensado para mí.

Gracias por su reflexión. La he disfrutado mucho.