Caída de audiencia en el Festival 07

Los departamentos de estudio de los canales ya han comenzado a analizar las cifras de rating para detectar las razones de la baja audiencia de la edición 07 del Festival. La transmisión en conjunto por dos canales, aunque posiblemente prorrateó los costos de producción, es ya evidente que no atrajo más audiencia. Quisiera formular algunas hipótesis que ayudarían al examen de las cifras de rating bajo algunas pistas por testear.

Es posible que no exista un segmento único que explique la baja sino que sea una suma de pequeños drenajes compartidos entre varios grupos. El ángulo de las edades de las audiencias parece necesario de escudriñar. Los sectores más jóvenes aparecen paradójicos: son los más entusiastas por asistir a la experiencia en vivo del Festival pero, si no asisten a la Quinta, prefieren otras actividades recreativas en vivo como primera opción antes de ver TV; en período de vacaciones estivales y en una época de mayor bonanza económica es probable que para los jóvenes estos panoramas sean más atrayentes que ver el Festival por TV. En los sectores de adultos mayores se puede producir fácilmente el fenómeno del agotamiento de la sorpresa, el sentimiento de lo “deja vu”, lo cual lleva a vitrinear un rato el Festival y luego buscar otras alternativas; el análisis del zapping podría arrojar luces al respecto. Sería necesario comparar las actuales cifras de rating con años de mayor estrechez económica para verificar si el mayor turismo interno estival está llevando a la audiencia a zonas geográficas donde se ve menos TV – o simplemente el Festival por TV pierde atractivo ante nuevas opciones; 6,5 millones de chilenos realizaron turismo interno en enero y febrero del 07 – según Sernatur. Finalmente, este año ha sido aún más evidente el dificilísimo manejo de la tensión entre el espectáculo en vivo y la transmisión televisiva; mientras el público pide prolongar el show en la Quinta (y la competencia musical se evidencia en interés secundario), para la audiencia televisiva en el hogar el alargamiento produce saturación y caída en sintonía.




Por: Andrea Acosta — 2008-05-13

Buen día Valerio Fuezalida, Señores

Reciban un cordial saludo. Mi nombre es Ángela María Rojas, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Corporación Universitaria Minuto de Dios en Bogotá (Colombia) y formo parte del grupo de investigación llamado Comunicación, Lenguaje y Participación. Actualmente estoy dirigiendo un eje de investigación relacionado con Género y Comunicación, en el cual hemos realizado diversas investigaciones sobre el tema .

En estos momentos estamos trabajando con la estudiante de Comunicación Social y Periodismo Andrea Acosta Sánchez, en el proyecto titulado Estado del arte sobre producción televisiva infantil con perspectiva de género cuyo objetivo es Identificar las experiencias e investigaciones sobre producción infantil en Televisión que hayan incluido en su elaboración la perspectiva de género con el fin de consolidar una propuesta en este sentido.
Dado que conocemos su trayectoria y su amplio conocimiento de la temática de producción televisiva infantil nos gustaría entrevistarlo/a. Para nosotros sería muy significativo contar con sus aportes. En caso de que tenga inconvenientes para hacerlo de manera personal, solicitamos su colaboración vía-email, para tal fin enviamos archivo adjunto.
En espera de su respuesta, quedamos atentos a responder cualquier información adicional que requiera.

Atentamente

Ángela María Rojas Martínez AndreaAcosta Sánchez
Coordinadora de Investigación Estudiante IX semestre.

Programa de Comunicación Social – Periodismo – Uniminuto.
Email: amrojas@uniminuto.edu / angelaclon@hotmail.com/caas5@hotmail.com
Tels: 2916520 ext. 6729
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1. Identidad de género y consumos culturales: Más allá del sexo. Investigación realizada para optar el titulo de magíster en Psicología en la Universidad de Los Andes. Actualmente Uniminuto en asocio con la Universidad de los Andes está desarrollando la investigación titulada Formación de teleaudiencia infantil con perspectiva de género financiada por Colciencias.




Por: alejandro — 2007-09-16

me gustaria decir que extraño mucho el festival de viña que año tras año pudimos disfrutar en television nacional.son tantos buenos artistas que pudimos ver en la quinta vergara,en la verdadera quinta porque ahora es como un estudio gigante de television.cada año es mas pobre el espectaculo y cada año los animadores tienen menos peso con el publico.basta recordar que sergio lagos no esta ni siquiera por sobre la suela de uno de los zapatos del gran antonio vodanovic.y para que hablar de la animadora,tonka tomicic que definitivamente no tiene nada que hacer en este escenario.y del jurado…que hace un mococito como mario guerrero,dandoselas de cantante,cuando no lo es,l gusta cantar,que se diferente,y forma parte de esa palabra que en un certamen como este,merece al menos un poco de respeto.ni hablar de la escenografia,tan sin un sentido,fria,futurista y que no acoge a ningun artista.que ganas de retroceder el tiempo y poder ver nuevamente este gran festival de la cancion,con su competencia folklorica de chile,con la imponente competencia internacional,con el show que mostraron artistas tan espectaculares como miguel bose en 1981,o rita lee en 1985,o sheena easton en 1984,o jose feliciano ese mismo año o rafaella carra en 1982..por recordar algo de aquellas noches de febrero de la epoca en que despues de las 21:30 horas en todo chile nos disponiamos a precenciar el verdadero festival de viña que hoy por hoy solo podemos recordar con nostalgia.una lastima que este gran certamen se haya caido tan estrepitosamente para convertirse con el paso del tiempo solo en un programa mas de esta pauperrima television del siglo 21




Por: Oscar Astorga — 2007-03-13

A este debate quisiera agregar otro factor importante a la hora de hablar de una baja en la audiencia del evento internacional de Viña del Mar: La muerte de los festivales a nivel mundial.

Hablar en los 80′ y el los principios de los 90′ de festival (en general) era hacerlo directamente sobre un espectáculo de magnitud y calidad, en donde las canciones participantes se dividian el protagonismo con los artistas invitados. Hoy, sin embargo, el formato del festival como tal se encuentra agotado, siendo Viña, junto con los de San Remo y el de la OTI, por ejemplificar, de una importancia menor.

¿Cuál es el interés actual del telespectador? ¿Es acaso escuchar las creaciones de artistas que difícilmente pueden llegar a ganarse un público y un mercado a posteriori? Lo dudo.

Creo que hablar del formato “Festival” en televisión, es simplemente hacer un ejercicio de nostalgia, sin significar un real aporte a la televisión.




Por: Patricia Rabanales — 2007-03-11

Nada más quiero decir que estoy muy de acuerdo con el profesor Valerio.
He ido a dos festivales. El primero lo animaba aún Antonio Vodánovic y la verdad es que la gracia de estar ahí y poder ver al cantante que esperaba me hicieron perdonar el frío y el aburrimiento de la competencia (con canciones bastante malas, por lo demás). La segunda vez tuve que disculpar los gritos de Montaner y nuevamente el frío; todo por ver a uno de mis cantantes favoritos. Pero cuando tengo que esperar hasta las 2:30 de la madrugada para ver a Fito Páez por televisión, francamente no disculpo nada y prefiero ver otra cosa mientras, salir de mi casa ese sábado por la noche o dejar grabando el programa. Después de todo, como dice Felipe, maneras de disfrutar del show, sin tener que aguantar lo demás, sobran.
En los 80s, cuando el festival era de TVN y la competencia era digna e importante y los cantantes actuaban dos días, daba gusto disfrutar el Festival en familia. Ahora es sólo un show más que se rodea de chismes, pelambres y discusiones que nada tienen que ver con el espíritu original.




Por: Valerio Fuenzalida — 2007-03-09

El comentario de Felipe Cádiz es una señal de las nuevas prácticas de visionado de TV que introducen las nuevas tecnologías. Y acentúa la tensión entre los asistentes al espectáculo en vivo y la recepción mediada electrónicamente.




Por: felipe cádiz — 2007-03-08

Quisiera agregar orto punto al debate.

Tengo 25 años y estoy absolutamente de acuerdo con lo que usted dice sobre la paradoja que se da entre el público joven (les gusta la experiencia en vivo). Por lo mismo, el sentarse a ver -en pleno febrero- un programa de 5 horas no es una posibilidad.

Sin embargo, hoy Internet da soluciones. Yo no vi ninguna de las noches del pasado festival aunque sí estaba interesado en la actuación de algunos artistas. ¿Qué hice? Muy fácil: al día siguiente de las actuaciones de Gustavo Cerati o Fito Páez visité YouTube.com y disfruté de los mejores momentos de sus shows. Sin comerciales ni largas pausas para entregar antorchas… simplemente música.

Posteriormente subí esos mismos videos a mi blog y los compartí con mis amigos (que por supuesto tampoco vieron la transmisión televisiva).

Hoy no es necesario sintonizar canal 13 ó 7 para ver tocar a Los Tres; basta entrar a YouTube y ver el show a la hora que uno quiera. ¿Tendrá aquello algún efecto en la sintonía?




Por: Valerio Fuenzalida — 2007-03-08

En relación al planteamiento de Roberto Castro: el people meter está en un total de 600 hogares de Santiago y 6 ciudades regionales, como una unidad (no se desagregan las cifras). La muestra es constante y siempre es una medida clave el encendido total y el apagado total; por ello se conoce la curva de audiencia total durante el día, y que en algunos días de la semana hay mas apagado total (la gente sale más del hogar). Lo mismo sucede en vacaciones, período en que los hábitos de consumo de TV cambian. La muestra está en ciudades grandes, no registra hogares de pequeñas ciudades o casas de vacaciones. Los datos de la muestra se proyectan solamente al universo que representa; como la muestra es estable es comparable entre sí año a año.




Por: Valerio Fuenzalida — 2007-03-08

De Valerio Fuenzalida

El comentario de Marcela Aguilar muestra la contradicción entre el festival experimentado en vivo por el público y el festival visto por TV. Creo que es una contradicción nunca resuelta ni tal vez abordada seriamente – excepto las órdenes anuales de ajustarse a los tiempos, que no se pueden cumplir porque el público quiere seguir viendo el show de sus artistas favoritos.

Efectivamente, las cifras de rating pueden caer en el error muestral de 5%; más aún, podría darse el caso de que el año anterior el error estuviese en la parte baja (-5%) y este año en la parte alta (+5%), lo cual teóricamente significa 10 puntos de diferencia. Esto señala que quedarse en la respuesta del error muestral es un análisis primario y algo consolatorio. Por ello hay que indagar otras razones que pueden ayudar a entender lo que pasa, ya que el rating no entrega una respuesta segura y completa.




Por: DANILO PAVESI CAPETILLO — 2007-03-05

Voy a hacer una acotación que me gustaría que don Valerio Fuenzalida me respondiera, vía mail o por este mismo blog. Tengo entendido que el sistema operando en Chile a cargo de Time Ibope, arroja- en sus mediciones- un margen de error del 5 %, necesario para evaluar las diferencia estadísticas( significativas o no) entre cifras que arroja la industria. Si efectivamente eso es así ( tal cual lo aprendí en las cátedras con don Sergio Godoy, entonces ¿ es posible afirmar que las cifras de este año con respecto a las de el año 2006 tienen significancia estadítica como para tomarlas como una baja de sintonía???
Agrego, además, lo que Marcela Aguilar añade en su columna de opinión en El Mercurio, el día viernes 2 de marzo, que tiene que ver con el mismo tema:

“FESTIVAL DE VIÑA:
Por qué bajó el rating

Por Marcela Aguilar

Porque se ha convertido en una suma de conciertos. Este año, tal vez como nunca antes, se notó la ausencia de un personaje nacional que enganchara mágicamente con los espectadores (como sí ocurrió el año pasado con Ruperto, quien tuvo un peak de 75 puntos). En ese contexto, lo que queda es una seguidilla de presentaciones, en especial musicales. Y, si uno lo piensa bien, los conciertos nunca marcan mucho rating en televisión. U2, en su primera visita a Chile, congregó 70 mil personas en el Nacional, pero marcó poco más de diez puntos en su transmisión televisiva (que competía con la jornada inaugural del festival de ese año). ¿Cuánto marcaría un concierto de Tom Jones, un día cualquiera del año? ¿O uno de Ricky Martin? ¿O Los Tres? Visto de esa manera, el rating de Viña es mucho más de lo que se esperaría de artistas como ellos. Y que son, en definitiva, todo lo que ofrece el festival ahora que nadie se juega la vida en él.

Porque cada vez pasan menos cosas. Por cada canción de La Oreja de Van Gogh uno se perdía cinco chistes de “Casado con hijos”. Y con cable, peor: ver a Ricky Martin equivalía a perderse nuevos capítulos de “Shark” (en Fox) y “Grey’s anatomy” (Sony). Como programa de televisión, el Festival de Viña se ha convertido en un total anacronismo: uno puede pasar por él cada quince minutos y está en la misma escena. Quedarse ahí significa renunciar a todo el resto de la programación televisiva en la que sí están pasando cosas.

Porque es mucho más entretenido verlo en los resúmenes del día. En vez de soportar las interminables transmisiones nocturnas, uno veía la selección que hacían los matinales, los programas de farándula y los vespertinos. Ahí estaba todo. Había que saber mezclar, eso sí. Porque los canales oficiales (recordemos que este año las imágenes autorizadas se duplicaron) repetían lo que había salido bien mientras “SQP” y su clon, “MQH” se concentraban en los errores de Lagos, las lagunas de Tonka Tomicic o las pifias a Álvaro Salas. En la suma estaba todo. O sea, era posible ver el festival sin los momentos aburridos, elegir el grado de maldad del comentarista (desde Felipe Camiroaga hasta Marisela Santibáñez) y todo en un horario más saludable. No había dónde perderse.”




Por: Roberto Castro — 2007-03-02

Planteo aquí una inquietud metodológica que tengo y creo puede impactar las audiencias en los meses de vacaciones.

El people meter, en base al cual se mide el rating, es un aparato físico presente en 600 hogares, conectado a sus televisores. Si estas personas se van de vacaciones a algun lugar fuera de sus casas, el people meter marcará como si no se enciende la tele.

Casos:
1.- El people meter está sólo en Santiago. En este caso, los aparatos marcarán como que la gente no los encendiera, dando a entender que la gente prefiere hacer otras cosas en vez de ver televisión, siendo que pueden estar viendo igual o más televisión en sus lugares de vacaciones.

2.- People Meter está sólo en Santiago pero se puede “apagar”, es decir, decirle al aparato que no estoy en mi casa. En este caso, y suponiendo que la mayoría sale de vacaciones en enero-febrero, la base muestral se reduciría importantemente, siendo probablemente no representativa. Por ejemplo, si la mitad sale en enero y la mitad en febrero, tenemos 300 televisores cada mes para representar a la población general, y 1 punto de rating sería, porcentualmente, la mitad de la gente y el doble de la representatividad que antes, siendo los numeros no comparables a un período de no vacaciones.

3.-People meter está en regiones. Aquí se produciría un efecto de perder la representatividad interna de la muestra. Una familia C2 puede arrendar una casa C1 o C3 en sus vacaciones, y así con las otras variables. Me parecería raro que este fuera el caso. SI el people meter está en regiones (no pude encontrar la información), probablemente a familia que arrienda deba apagarlo.

Si alguna de las sitaciones de arriba se da, podremos encontrarnos con que los números no son comparables, por ejemplo, a las cifras de rating del resto del año. O que no son representativas. O que la base muestral cambia. Etcétera.

Finalmente, imgaino que esta situación esta ciertamente analizada y resuelta, pero me gustaría conocer cual es el procedimiento que utiliza Time Ibope si algún lector de este blog lo conoce.

Actualización
-El people meter si se mide en regiones.
-Mide estados como encendido/apagado, enchufado/desenchufado e incluso si hay corriente eléctrica en la casa.
-El rating es en base al universo, por lo tanto los resultados no son relativos. (el universo no cambia)

Sin embargo sigue presente mi duda de que si mi familia se va de vacaciones a un lugar sin people meter, marcará como que tiene su televisor apagado, siendo que en sus vacaciones puede incluso estar viendo más televisión que en el resto del año. Si esto es así, no serían comparable los resultados del verano con los del resto del año, pero si serían comparables entre programas de verano del mismo año y de años anteriores.