Una asamblea para el futuro audiovisual
Por primera vez se llevó a cabo una convocatoria general al mundo del audiovisual en Chile, que se reunió el pasado 5 y 6 de enero en la Primera Convención Nacional Audiovisual. La iniciativa tenía como objetivo discutir y reflexionar sobre una serie de temas relacionados con este sector: la producción nacional y la industria audiovisual; la institucionalidad que nos rige; los derechos de autor; la televisión y la industria; la distribución y las coproducciones; y la formación. Todo esto con el objetivo de elaborar un documento que oriente las políticas públicas del audiovisual en los próximos cuatro años.
Después de dos días de trabajo, hay varias cosas que me gustaría destacar. Primero, la enorme convocatoria de las jornadas, que reunieron a gente efectivamente de todo el país, de industrias e instituciones muy diversas: desde las universidades hasta el mundo independiente.
Además, en las conclusiones de cada mesa (que se pueden revisar aquí), se pudo verificar la mayor madurez y complejidad de la industria audiovisual, como parte de un proceso gradual desde principios de los 90 hasta ahora. Hubo planteamientos puntuales, como recomendarle a la Ministra Paulina Urrutia que abra urgentemente el debate sobre la televisión digital, así como generales, como la necesidad de revisar la ley del Consejo Nacional de Televisión. Para mi gusto, sin embargo, faltó profundidad en las posturas relativas a la formación, algo que nos toca de cerca. En ellas, si bien se recomienda avanzar en torno a las certificaciones profesionales, las indicaciones sobre el desarrollo de investigación académica fueron muy vagas.
Por otra parte, hay que destacar que existiera una mesa especial para la discusión sobre la televisión. Lo que para algunos puede parecer obvio, no es tan así. En mi trabajo como consejero del Consejo Nacional del Arte y la Industria Audiovisual (CAIA) he podido constatar el enorme prejuicio y resquemor que provoca la televisión. Los mismos comentarios sobre la “tele” que uno escucha en el ciudadano común se repiten entre los profesionales del medio: que es un arte menor, vulgar, “comercial” (con cara de asco), poderosa, etc. Cuando se estaba diseñando esta convención, a la hora de abrir el diálogo a todos los sectores para construir estas “políticas del audiovisual”, muchos se alarmaron y argumentaron que si se convocaba a los ejecutivos de los canales, nos podrían “pasar por encima”. Afortunadamente, se estableció una instancia para discutir del tema y aún cuando no llegaron muchos documentos previos a la convención, fue uno de los temas más debatidos y una de las mesas con propuestas más atractivas.
Luego de unas jornadas muy largas, la sensación es que existe una preocupación por generar instancias de diálogo y proyección de políticas de mediano y largo plazo. Además, esta convención permitió el reconocimiento del sector, algo que siempre merece un aplauso. Ahora, lo que queda es organizar una fórmula de seguimiento a las propuestas, para ver si resultan en la realidad.