Del primer puntaje al primero en la fila

Esta es una anécdota: A las 12:01 de la mañana se publicaron los resultados de la PSU. Como ya es usual la noche anterior la Ministra de Educación llamó por teléfono a los mejores puntajes para contarles la noticia, los diarios hoy en la mañana los alabaron contando los casos más exóticos y la Presidenta tomó desayuno con ellos. Hasta ahí era mi contacto con la PSU.

Sigue la anécdota: 8:42 de la mañana. Caminaba al Metro y me encuentro con una larga fila de gente. Partía en Américo Vespucio con Renato Sánchez, llegaba a Presidente Errázuriz, doblaba y seguía una cuadra por esa calle. Venía por Américo Vespucio y me impresioné – tanta gente esperando micro, el transantiago – mil ideas se me ocurrieron. Al llegar a la fila veo que la mayoría es gente joven, que conversan entre ellos, que algunos se ven preocupados. Cruzo la fila, algunos me miran enojados, sigo caminando hasta llegar a la puerta de entrada de la Universidad Mayor. Ahí partía la fila, era gente que esperaba entrar y se estaba produciendo un desorden ya que las puertas estaban cerradas. Tres personas al otro lado de la reja miraban relajados. Un hombre de civil me agarra del brazo y me dice: “No te coli`”. Lo miro, le digo que no me interesa colarme, que voy al Metro.

Sólo en ese momento me doy cuenta que son postulantes a la Universidad. Me dice una persona de la fila que muchas carreras tienen pocos cupos y que el ingreso es por orden de llegada si cumples con los requisitos y puntajes. Habían pasado menos de nueve horas desde que los puntajes fueron publicados en internet y muchos ya estaban ansiosos por asegurar su cupo. Claramente estaban totalmente ajenos al desayuno que le ofrecía la Presidenta a algunos pocos.

Al menos algo tenían en común los dos grupos, todos -de alguna manera- habían llegado primeros.




Por: Gonzalo — 2007-01-15

EL tema es que la educación se ha vuelto una empresa que busca sólo el lucro. Lo que les interesa a la mayoría de las Universidadeses es cobrar, no entregar buena herramientas para desempeñarse en el futuro. Me impresiona que la gente tenga que hacer cola de madrugada para tener acceso a un cupo en una carrera. Habla muy mal de nosotros y de todas las promesas del gobierno.

Creo que Juan Ignacio fue muy diplomático al hablar de requisitos para entrar, el único requisito es pagar y asegurar que pagarás en el futuro.




Por: Daniel Nanjarí — 2007-01-14

Un “estudiante” es solo $1.750.000 anual que tiene obligaciones (si o si pagar, el resto a la …) y beneficios (que te hagan buenas claees, que los profesoires valgan la pena, etc etc) como es estudiar y sacar una carrera.

Respecto a lo que escribió Natalia Olivares, la ministra se pasea, hablan de subir puntos, del SIMCE, que la PSU, que la reforma educacional… y todo sigue igual. Mala educación, bajos puntajes, malas instituciones educacionales y solo un concepto——>$

Paz




Por: Natalia Olivares — 2007-01-12

Sólo un fiel reflejo del panorama nacional al cual, año tras año, se le baja el perfil. “Disminuye la brecha” señala, sonriente, la ministra. Pero la tónica sigue siendo la misma. El orgullo que pregonan las autoridades de subir nacionalmente 2 o 3 puntitos se contrasta a esta realidad donde ante la gran oferta la calidad es, algunas veces, paupérrima. Eres cliente y no estudiante en muchas de ellas. Evidentemente y por el legado de tiempos cercanos se nota cada vez más que el fin último nunca fue asegurar cobertura ni menos calidad (sobre todo este último punto) sino el de abrir puertas al negocio.

No me sorprende esta situación, aunque hayan universidades que hacen esfuerzos paulatinos (y destacables) por mejorar su calidad. Un cambio profundo es urgente y necesario pero entre el conformismo reinante, se ve bastante lejano.

Saludos.