La importancia del Editor Gráfico en mejorar la lectoría de los medios impresos
Frente a lo que hoy se denomina “crisis de lectores“, la preocupación de los medios impresos en Sudamérica, los ha llevado a detectar que uno de los posibles resortes más importantes en la recuperación de lectores, consiste en mejorar el diseño y la creación y aplicación de una política de imagen consistente. Una estrategia global aplicada en forma práctica al manejo del recurso informativo fotográfico a través de la integración del diseño, el fotoperiodismo, la infografía y aprovechar editorialmente los nuevos recursos que aporta la transmisión y edición digital.
Una mejoría en el uso del fotoperiodismo no se puede considerar aisladamente de un contexto global de estrategia editorial. Sin embargo presenta aspectos particulares, inherentes a muchos factores presentes en la evolución de la prensa impresa, sobre todo en Sudamérica. En lo particular, intento realizar un diagnóstico y señalar las soluciones, sobre todo en nuestro país, que conllevaría la implementación para mejorar el uso de la fotografía en el escenario de la información impresa.
No es tan fácil la puesta en marcha de un proyecto global y eficiente, de edición gráfica. Así como sería, en extremo simplista, pretender que una viñeta roja, en portada, convertirá una determinada revista en una socias del “Time“, también es ingenuo pensar que la solución al problema del manejo de la imagen consiste en designar un editor gráfico nominal, sin atribuciones y sin una ingerencia suficiente de decisión sobre la política de imagen de un determinado medio.
Detrás de la viñeta roja del “Time” hay una estructura y organización de estrategia periodística. Por lo mismo, el cargo de editor gráfico debe cimentarse sobre una estructura y planificación que permita la viabilidad en la puesta en marcha de una política o estrategia coherente de las imágenes fotográficas.
En nuestro país, existe frecuentemente, solo en forma nominal, el cargo de editor gráfico. Sin embargo, su rango de autoridad y autonomía de decisiones, aparece, corresponder más a un jefe de la sección fotografía, que a la verdadera naturaleza del puesto.
Un poco de historia
Para entender un poco más esta superposición de funciones, es conveniente remitirse a algunos de los aspectos históricos que envuelven el desarrollo del manejo de la fotografía periodística en el mundo y, específicamente, en nuestro país.
Cuando, a fines del siglo XIX, la tecnología logró reproducir, masivamente, las fotografías, en periódicos y revistas, un verdadero terremoto sacudió el mundo editorial. En pocos años se produce un fenómeno insospechado por los periodistas de la década anterior a 1890. El incremento de los periódicos y revistas ilustradas, con fotografías fue geométrico. Constituyó, por lo demás, un fenómeno universal. Así como la necesidad genera el órgano, nació, casi espontáneamente, con este fenómeno, el puesto de “Director de Arte“.
La primitiva concepción de este cargo editorial, se estableció en torno a lo “estético”. Se daba por descontado que casi cualquier fotografía constituía algo “nunca visto” por el lector. Es la época de las viñetas y formas caprichosas. Fotos ovoidales, circulares y hasta hexagonales, rodeadas de caprichosas viñetas gráficas son la necesidad y la moda de la época. El “director de arte” también llamado “regisseur” determinaba ubicaciones y formas de las imágenes en el impreso.
Este manejo de la imagen campeará sin excepciones significantes, hasta la década del treinta, cuando, primero, la aparición de la revista europea “Vu”, y sobre todo la norteamericana “Life“, revolucionarán definitivamente el concepto del manejo de la fotografía periodística dando a luz al un nuevo habitante del mundo editorial impreso: el “Editor Grafico“.
Ciertamente, ya en la Europa de la post-guerra, se encuentran desarrollos claros que apuntan al manejo de la fotografía como un lenguaje estructurado en torno a la información. Directores de arte y fotógrafos ensayan la secuencia, la metáfora, el relevo y el anclaje. Pero le cabe el mérito a Henry B.Luce, padre de “Fortune“, Time” y del “Life“, el haberle dado una organización, un método y una aplicación editorial exitosa. En “Life”, desaparecieron los marcos y viñetas, a cambio, las fotografías juegan con el tamaño, se alejan o acercan a la medida de la curiosidad del espectador. Se magnifican o empequeñecen de acuerdo a su contenido de Información.
Los nuevos editores gráficos, investidos de una autoridad inapelable frente a los fotógrafos manejan el concepto de edición con mano de hierro. Ellos deciden la contratación de profesionales con sensibilidad y cultura, con pasión y arrojo. Distintos fotógrafos para diferentes temas. A menudo chocaron violentamente con la personalidad de estos profesionales. Discutieron sobre el modo de editar lo mismo que los jefes de redacción con sus periodistas. Nace el lenguaje moderno del fotoperiodismo.
Pero, el director de arte no desapareció. Si bien el caso de las numerosas revistas y periódicos que imitaron y aplicaron la concepción gráfica del “Life“, se subordinaron al concepto de edición gráfica. En muchos medios, en especial las revistas femeninas, siguieron constituyendo la cima del poder gráfico. En países en que el desarrollo del periodismo gráfico ha sido más lento no se desarrolló convenientemente el cargo de editor gráfico. En Sudamérica, la ausencia de una fuerte competencia editorial entre pares, lo reducido de un público lector y, en algunos casos el fuerte monopolio de empresas editoras, contribuyó a mantener en vigencia la estructura de “Director de arte” por sobre la implementación de una editoría gráfica moderna. Solamente en Brasil, a través de la rica tradición de la genial revista gráfica “O’Cruzeiro“, encontramos cepas sólidas de desarrollo y escuela de editores gráficos.
También se puede considerar, en el caso de Argentina, el caso de una sobresaliente edición gráfica en el periodismo deportivo, concretamente en el semanario “El Gráfico“, en que se aprecian claras directrices y un estilo homogéneo en torno al manejo de la Fotografía.
En Chile, el fenómeno presentó aspectos particulares que conviene señalar. La confusión entre “Director de arte” y “Editor Gráfico“, ha abundado. Por cierto, que han existido y existen excepciones, como el caso de Juan Enrique Lira, que ejerció con propiedad y respaldo institucional el cargo de editor gráfico, no es menos verdadero, que en el resto de nuestra prensa impresa. A lo anterior contribuyó, sin intención, el innegable hecho que muchos de nuestros directores de arte, a partir de Nelson Leiva, en la “Paula” de los sesenta, tuvieron una calidad y profesionalismo notables. Mario Fonseca, Hernan Garfias, Eduardo Amstrong, Liliana Gonzalez, Mary Anne Streeter entre otros han generado una continuidad de calidad que en muchos casos abarcó las reales funciones de un editor fotográfico. Pero lo anterior contribuyó aún más a confundir y sobreponer dos funciones radicalmente distintas. En efecto, el director de arte maneja con propiedad la estructura estética global de una publicación, generando los conceptos a partir del campo del diseño.
Es la razón del éxito de la aplicación del esquema en publicaciones en las cuales la forma es la información (catálogos, revistas femeninas, memorias y algunas líneas de suplementos). El “editor gráfico“, en cambio, genera el manejo de las Imágenes a partir del concepto de información y “foco editorial” que guía el trabajo del fotógrafo. En la realidad existe una radical separación entre ambos roles.
La sobre posición, entre el rol de “Editor gráfico” y “Jefe de fotografía” provoca un daño al sistema informativo en que se desenvuelve un documento gráfico. El Editor Gráfico no es el jefe de Fotografía, ni puede asumir el rol del manejo directo y diario de los fotoperiodistas. En la práctica debieran ser dos cargos diferentes, con deberes y derechos separados y una relación de autoridad vertical desde el editor hacia el Jefe de Sección. Otra equivocación común y reiterada es la de nombrar “Editor Gráfico“, al mejor fotógrafo del medio, comúnmente, se gana un mal jefe y se pierde un buen fotógrafo. Claramente, el mejor aliciente para un reportero gráfico, carrera muy vocacional, está en el reconocimiento de su labor y, naturalmente, en el incentivo económico. Es común, en USA, Europa y Brasil, encontrar reporteros gráficos destacados, cuyas remuneraciones supera incluso a la del Editor Gráfico del medio.
Un editor gráfico, en resumen, es un profesional a caballo en tres mundos. En efecto, debe manejar las herramientas del reportero (malamente se puede planificar una cobertura gráfica, si no se ha mirado nunca a través de los múltiples lentes de la cámara), debe aplicar conceptos de Comunicación, Información y marketing, por último debe conocer las ventajas que las nuevas tecnologías editoriales aportan al manejo e Impresión de la Imagen Periodística. Sin embargo, en muchos casos estos tres aspectos, se encuentran muy separados en el organigrama de una publicación editorial tradicional, lo que hace imposible lograr un diagnóstico claro de responsabilidades en el manejo de una estrategia de la imagen.
La necesidad de gestar un sistema eficiente
No nos cabe duda que una gran ayuda el la recuperación de lectores y de la inversión publicitaria encontrará en una correcta aplicación del sistema de edición gráfica, una excelente alianza para su logro. Conseguirlo, hemos afirmado, no es algo tan sencillo. Requiere de una modificación de estructuras; de encontrar un candidato adecuado e idóneo para editor gráfico; sobre todo de superar las comodidades y habituales prebendas domésticas que el actual sistema reporta, a algunos estamentos periodísticos. La actual servidumbre de los reporteros gráficos, sometidos a la casi total autoridad de los que debieran ser sus pares aparece como una situación demasiado frecuente. Se requiere, en suma, un cambio de “costumbre de pensamiento“. Probablemente una nueva estructura que tenga un énfasis especial en los siguientes aspectos:
- Respaldar, a nivel de organigrama y gerencia general, la autoridad del editor gráfico. Esto se reafirma en la claridad de comprender la fotografía periodística como un lenguaje informativo, tanto como lo es el texto o el diseño. Como rango mínimo de autoridad y peso de decisiones debiera de ser el equivalente a un jefe de crónica y sobre un director de arte. Lo anterior permitirá desarrollar ejecutivamente su planificación, en la medida que tenga voz y voto en la pauta, (que pueda proponer, aprobar o vetar órdenes de fotografía, decidir portadas etc.).
- Un editor gráfico, en la medida que maneje o por lo menos comprenda las ventajas de las nuevas tecnologías digitales deberá tener control y autoridad sobre toda la línea de pre-impresión. Las adquisiciones, laboratorio digital, transmisión de imágenes, escáner e incluso la planta impresora, si ello es posible. Lo anterior redundará en diagnósticos eficientes sobre los tan comunes problemas técnicos de impresión y mejorará los tiempos de producción, remarcando la necesidad de que estos departamentos estén al servicio de la información y no de otros intereses.
- La necesidad de contar con un jefe de fotografía, personal de planta o free lancer, capaces de entender y aplicar los elementos básicos de las coberturas gráficas pedidas. Conocer de que se trata el “foco editorial”, guiar a los gráficos a través de una mejor orden de trabajo. En este punto ayuda bastante elaborar una suerte de “Manual de Estilo“, que traduzca a la aplicación práctica de la línea editorial y de los objetivos señalados por la política de imagen de una determinada empresa periodística.
- Trabajar estrechamente con los altos ejecutivos de la empresa, en relación a los desarrollos para un determinado público como objetivo editorial. Esto es imprescindible para poner en valor, en los tiempos correctos, los lineamientos generales del desarrollo y dinámica editorial a aplicaciones prácticas de la imagen periodística. Supervisar el desarrollo y línea editorial de los suplementos y catálogos, así como participar en el contexto de la imagen y publicidad del medio
- Por último, no siendo una característica fácilmente mensurable, pero a mi juicio imprescindible, aunque parezca un poco romántica en nuestra época tan pragmática, creo que, el editor gráfico debiera poseer una fuerte vocación y amor hacia el campo editorial Impreso.
Juan D. Marinello K.
Revisado Septiembre de 2006
Por: Luis Valle — 2008-03-31
Dónde puedo localizar al M. para poder hacerle unas preguntas sobre el Editor Gráfico?
Por: Rodrigo Benítez — 2007-06-04
Un sistema informativo debe incluir dentro de su organización a un profesional capaz de involucrarse rápidamente en los temas. Estructurar un reportaje en un nivel superior, organizando las piezas, tomando decisiones referidas a los textos icónicos que acompañaran al texto lingüístico, que entrega un reportero. Controlando los mensajes explícitos, implícitos y sublímales que se incluirán en la nota y cuidando de sobremanera las connotaciones y denotaciones de formas y colores, para que el mensaje sea entendido como se pensó. Independiente del nombre que tenga ese es el profesional que se necesita.
Buen sitio, los felicito.
Por: Cristián Vera-Cruz — 2006-09-28
Estoy muy de acuerdo con la argumentación del profesor Marinello. Creo que una razón no menor de los problemas de audiencia que viven muchos medios de comunicación (en papel y Web) se basa en el desconocimiento del atributo gráfico que posee todo producto informativo o comunicacional. Muchas veces las características gráficas de un medio son determinantes para potenciar la fidelización de los lectores actuales de un medio e incentivar la llegada de nuevas audiencias. La presentación gráfica y el diseño de un medio de comunicación, independientemente del soporte que posea, debe ser vista por sus directivos y editores como un elemento central e igual de importante que la calidad de sus artículos o su estrategia de publicidad.