Del Pong a las películas digitales

Antiguo aviso del juego PONG de AtariMachinima. Hoy aprendí esta palabra nueva, que suena a animé, a máquina y con algunos aires de cinema. No estaba lejos de la verdad, porque cuando me explicaron su significado, es precisamente algo de todo eso. Lo novedoso que encierra el término, es la posibildad de crear historias con personajes virtuales que “existen” en internet. Historias audiovisuales, en todo caso. Aquí va un ejemplo, conocido en el mundo y realizado por un chileno.

La literatura sobre las TIC’s dice que el primer videojuego fue el Pong, desarrollado en Estados Unidos a la “old fashion”, es decir, en un garage. Para ser masivo necesitó de una gran estrategia de marketing que sólo Atari pudo darle a principios de la década de los 70. Paralelamente surgió Odyssey, una empresa ligada a Phillips que también aprovechó la capacidad de la televisión de mostrar imágenes a través del canal 3 o 4 de VHF. Imágenes que venían de un soporte externo, que hoy conocemos como videoconsola, y que transformó a la caja idiota en algo más inteligente…e interactivo (en este sitio encontrarán más sobre los videojuegos de entonces). Pues bien, a más de cuarenta años de los primeros pasos de los videojuegos, todavía siguen muy vigentes. Y no me refiero sólo a lo que vemos en las consolas que vemos en las vitrinas de las tiendas, o en los nuevos lanzamientos de la XBox de Microsoft, el PlayStation de Sony, o los últimos de Sega y Nintendo. Precisamente, machinima es una de las tantas apropiaciones que de la tecnología se han hecho, trascendiendo más allá de aquello para lo que fue creada. Aunque la idea de usar la narración propia de los videojuegos no es nueva, lo cierto es que las posibilidades de internet han expandido el uso de herramientas que permiten crear películas a partir de personajes, escenarios y acciones que ocurren en los videojuegos. El usuario se convierte en director y escoge a su reparto, define locaciones y ubica las cámaras. Todo en digital, todo en la pantalla del computador. De seguro estamos frente a una interesante herramienta para el sector de la creación audiovisual. Más sobre machinima en Wikipedia.