Lo que falta en TV digital
Después de un letargo de unos cuantos años ha vuelto a ponerse de moda la TV digital en Chile. El retraso se debe, entre otros factores, a la falta de interés del público y su subsecuente fracaso en varios países, notablemente en EEUU (que se suponía quedaría totalmente digitalizado en 2006).
Pero desde hace un par de años esta tecnología está avanzando rápidamente en varios países europeos; incluso en Berlín cesaron las emisiones analógicas de TV en 2003. Además el monopolio de la TV paga en Chile, VTR, anunció un ambicioso plan digitalizador de US$ 445 millones para los próximos cuatro años. VTR apuesta a llegar a casi el 80% de los hogares chilenos (hoy llega a poco menos del 20%) ofreciendo un “combo” de TV, Internet y telefonía. Como los televisores no están fabricados para captar señales digitales, está entregando a precio rebajado un decodificador para hacer la conversión (d-Box).
Digitalizar es como si cambiáramos el lenguaje con que escribimos del alfabeto latino a los ideogramas chinos. Una gracia de este nuevo lenguaje (y hay varias más) es que sus mensajes ocupan menos espacio. Ese rasgo que parece tan inocente permitiría que en la TV abierta aparezcan nuevos operadores además de TVN, Canal 13 y los otros. No hay más porque el espectro electromagnético está copado. Pero es perfectamente factible que el regulador determine que la industria televisiva deba incluir a más operadores y, además, a más canales. Eso ya se hizo en radio a mediados de los años 90, cuando se “adelgazó” el ancho de banda establecido para las emisoras FM y aumentó a 35 el total de canales disponibles en el dial (y ni siquiera hubo cambio a digital).
Al igual que los radiodifusores de ese entonces, los operadores de TV abierta no quieren nuevos competidores ni tampoco emitir señales adicionales. ¿La razón? Su única fuente de ingreso es la publicidad, la cual está estancada y apenas da para financiar los canales que hoy existen.
En EEUU los canales abiertos reaccionaron igual. Consiguieron que el Gobierno les otorgara una señal adicional para emitir simultáneamente TV digital en alta definición (calidad cine). Ello copó el espectro y evitó que aparecieran nuevos operadores y nuevos canales. Pero el público, al ver a los mismos canales mostrando los mismos contenidos de siempre aunque con mayor nitidez, prefirió la TV cable o satelital con un mínimo de 60 canales e incluso Internet. La TV abierta digital quedó entonces relegada a la irrelevancia, y ni siquiera alcanza al 10% de los estadounidenses que no están suscritos al cable o al satélite.
Así, replicar ese esquema puede ser muy riesgoso para los canales abiertos chilenos. VTR ya recauda más dinero que todos los canales abiertos juntos…y con menos del 20% de los hogares abonados. Personalmente creo que es mejor constituir un sistema que combine ambos tipos de TV: abierta y de pago, como ocurre hoy en Inglaterra con el sistema Freeview de TV digital. El telespectador puede optar así entre (a) la TV abierta de siempre, (b) suscribirse a la TV paga y acceder a cientos de canales, o bien (c) comprar un decodificador barato y acceder gratis a una treintena de canales aportados por todos los socios integrantes de Freeview, donde los operadores tradicionales ofrecen señales adicionales especializadas…tal y como TVN y Canal 13 ya hacen con Señal Internacional y Canal 13 Cable respectivamente. Se pude además incorporar el principio español de otorgar concesiones de TV digital a los más de cien canales locales chilenos que hoy son distribuidos por sistemas de cable en las diferentes regiones.
En todo caso, cualquier propuesta relativa a cambiar la industria de la TV debiera evaluarse detenidamente, tal como se hace para construir puentes u otros proyectos de impacto social relevante. Ello implica, por ejemplo, valorar los usos alternativos del espectro electromagnético basándose en datos como el costo del arriendo de una radio FM en Santiago (unos $360 millones anuales), pese a que ocupa quince veces menos de espacio que un canal de TV. Sorprendentemente nadie aún ha hecho tal análisis, y es urgente hacerlo.
(Sergio Godoy es autor del informe de la TV digital 2005 por encargo del Consejo Nacional de Televisión, disponible en el sitio web de la Facultad de Comunicaciones de la UC www.per.puc.cl. Este artículo fue publicado por la revista City en julio de 2006
Por: Rodrigo Hiriart — 2007-04-30
Los vericuetos de la tecnología siguen y seguirán su curso, el contenido y tratamiento de la información a vehicular y “razon de ser del medio”, por el momentos es secundario y generalmente no constituye médula en el análisis político-social. Al modelar las pautas del comportamiento legal y comercial de esas tecnologías, las “Leyes del Mercado” a modo de “Nuevos Madamientos” tutelan y definen los límites de éste cuadrilátero de luchas de poder por el único poder que los puede controlar: el poder de la Información.
Por: Francisco — 2006-08-17
Me parece que en la mesa de negociación (bueno, de momento, en la mesa de debate) hay que tratar el tema de la convergencia de plataformas. En Europa y Australia se han desarrollado interesantes experiencias de trasmision de televisión digital para dispositivos móviles como celulares y PDA, bajo la norma DVB-H (H de Handheld). Teniendo en cuenta el explosivo crecimiento del mercado de telefonía celular en Chile, creo que la transmisión de contenido de televisión para aparatos portátiles debería considerarse.