“En el marco de lo que es”

escalera sin fin.jpgAl igual que un virus informático, la muletilla “lo que es” ha invadido el disco duro del lenguaje hablado, particularmente de los periodistas de televisión y radio. Según nuestro amigo, profesor Gonzalo Saavedra, esto sería una nueva forma de “litotes”, del griego “litos”: pequeño, tenue. La atenuación es la figura retórica que consiste en suavizar lo que se quiere expresar o en atenuar la expresión utilizando una forma negativa. Ej. “Usted no está en lo cierto” en lugar de: “Usted se equivoca“. En este caso, en vez de decir: “Vamos hablar de la delincuencia”, se dice:”Vamos hablar de lo que es la delicuencia

¿Qué pasa? ¿Por qué ponemos tantos obstáculos para expresarnos claro?




Por: Cèsar Antonio Santis — 2007-03-28

Muy estimado Cristián, qué grato fue descubrir tus trabajos en la Web.
Me han permitido salir de una idea equivocada. Pensé por largo tiempo que ya no se enseñaba ÉTICA en Comunicaciones. En los medios es un bien escaso. Seguiré atento a tus trabajos y a los comentarios de tus alumnos, que espero aprovechen y pongan en práctica profesionalmente,tus enseñanzas, un abrazo,
César Antonio Santis




Por: Joseph Rotger — 2006-07-24

Encontré el siguiente artículo en Reuters que me pareció apropos:

http://go.reuters.com/newsArticle.jhtml?type=scienceNews&storyID=12916270&src=eDialog/GetContent

En esencia, los científicos están descubriendo que existiría todo un mundo paralelo en la comunicación interpersonal.

Agregando al lenguaje corporal, ellos han encontrado que el tono de voz también se altera. Con un experimento donde se muestran puntos ascendentes/descendentes, rápidos/lentos, encontraron que las personas usan tonos agudos/graves en el primer caso, y cambian la rapidez de su voz para el último caso.

Si le agregamos las muletillas… efectivamente, hay todo un espacio paralelo por interpretar…




Por: Joseph Rotger — 2006-07-22

Primero que nada, un abrazo al viejo amigo y ex compañero de trabajo…

Caí por casualidad en tu blog; ¿será Cristián?

En relación a tu tema, obviamente el uso de amortiguadores se debe a la inseguridad; también creo que ayudó que había que rellenar, con “chamullo”, esas pruebas de historia, castellano y no se qué…

Y, parece que resultó, porque el atributo quedó; Darwinianamente sobrevivió…

Pero más allá del rimbombeo pomposo, he aprendido a limitar el número de palabras; quizás tumbando de un 20 a un 30%…

Los hachazos que se dan para truncar el exceso siempre terminan por extraer y resaltar lo esencial, cumpliendo con el objetivo básico de la nota: comunicar el contenido.




Por: José Agustín Muñiz Viu — 2006-07-20

Ahhh, y otro clásico, ya no del gremio, sino que de todos los que escriben “en académico” es el lugar común “diversos factores confluyen en…”

Todo, absolutamente todo está determinado por más de un factor: la hoja de un ficus, los bombardeos en Beirut, la santísima trinidad y la reticencia de mi tía Eulalia a dar las recetas completas de sus mundialmente conocidos riñones al jerez (siempre la da a medias).

Volviendo al gremio, da la impresión de que los lugares comunes no se quedan. Por ejemplo, hasta hace unos años “al piño” le dio por terminar los despachos en directo con la frasecilla: “… es todo por cuanto podemos informar”. Lo que no sólo está pésimamente mal redactado sino que es incorrecto por dos motivos: mucho de lo que dijeron no era información o se les quedó mucha información fuera del despacho.

Saludos




Por: José Agustín Muñiz Viu — 2006-07-20

Por flojera y por copiones. Los lugares comunes del periodismo son tan comunes, valga el juego de palabras, que ya han salido novelas al respecto. Uno de los ataques de risa más largos e incomprendidos por mis amigos fue el que me propinó Guillermo Blanco en su novela “El joder y la gloria”, en que nuestra profesión queda al desnudo en toda su extensión: desde la flojera de reportear en piño hasta la mediocridad del reportero resentido con el editor, pasando por las preguntas incómodas de los estudiantes en práctica.

Recomiendo esa novela. Está en el sistema de bibliotecas UC.

Dicha novela está dedicada al que inventó la siguiente “joyita”, como la llama Blanco: “En una crónica un periodista daba cuenta de un equipo de fútbol que logró ser sorprendido por su rival y de una joven que intentó ser violada dos veces”. Léalo de nuevo. “…logró ser sorprendido… intentó ser violada…” como si hubiesen estado tratando de que ocurriera –la sorpresa o la violación.

Un clásico de los despachos en directo es el del ladrón que “se autoinfirió una herida cortopunzante en el vientre siendo conducido por efectivos de la policía a un centro asistencial; allí fue atendido por un facultativo que, al ser consultado por la prensa, afirmó que el sujeto se encontraba fuera de peligro”.

No, el maleante no se hirió con un cuchillo, se autonosequé una herida cortonosecuánto. Al tipo no se lo llevaron los carabineros sino que efectivos de la policía. No fue llevado a un hospital donde trabajan médicos, sino que a un centro de asistencia en el que sus encargados pasaron por alguna facultad. Pero el tipo tuvo suerte, porque parece ser que la “facultad” de los “facultativos” es salvar a los ladrones de caer presos puesto que según el despacho de prensa está fuera de peligro.

Y así, suma y sigue. En el mundo de las noticias las esperas siempre son tensas, las finales son dramáticas y los actos de violencia son siempre en escalada. Los accidentes siempre son lamentables, las persecuciones espectaculares, los reencuentros emotivos y los rechazos enérgicos y categóricos. Los eventos siempre son masivos, los equilibrios precarios, las reuniones francas abiertas y distendidas. Cuando el culpable de una balacera es un delincuente, se habla de tiroteo; cuando son los carabineros, entonces estamos en presencia de un “confuso incidente”. Para el periodista, el clima tiene atribuciones temporales, puesto que “impera” en una zona, en cambio el ambiente “reina”. En el idioma “periodistés”, como lo llama Blanco, la gente no dice ni habla, sino que comenta, agrega, subraya (sin tener lápices en las manos), declara o afirma (sin que nada se esté cayendo).




Por: aura de la fama — 2006-07-20

excelente!

tal como uno dice “profe” para hacer más cercana la relación o por evitar los protocolos y el lenguaje tan formal que aleja a las personas, uno se va adecuando en el lenguaje de acuerdo a quien se dirige, incluso ahora estoy tratando de escribir de forma coherente y clara para que se entienda, cuando en otras circunstancias y para el mismo escrito, diría que “Está bacán el post!”

A mí me molesta “el como”. Cuando uno dice: “Es como medio malo ah, es como pesado, es como largo el tema…. ”

Es horrible y nos evidencia inseguros al hablar.

Podría seguir con la lista de términos molestos:

“no es menor”
“notable”
“básicamente y todas los terminados en “mente”
“en primer lugar”
“por ende”

Algunos de los eufemismos y/o lugares comunes, que no sólo los usan los periodistas….

Un saludo para usted