La empresa NO ES una familia
En torno al concepto empresa se han elaborado algunos discursos recurrentes ‑como el que la identifica con “una gran familia”‑, que si bien pueden tener un efecto aglutinador, didáctico, e incluso, metafórico, no responden con exactitud a la descripción de una organización en sí voluntaria. La empresa se resume mejor en el concepto de comunidad de trabajo, cuyo ideal es el “tú, yo y el proyecto (misión) que tenemos”. A diferencia de la familia, cuya unidad viene dada por la vena ‑“tú, yo y el amor que nos une” o “tú, yo y la sangre que compartimos”‑, la organización productiva carece de la gratuidad, de lo dado, y se encamina en relación de un afuera, un más allá, hacia el cual se dirigen los esfuerzos.
La familia carece de objetivos porque apunta hacia adentro; la familia es su propio objetivo. La empresa, en cambio, tiene un punto de fuga.
Tanto en la empresa como en la familia se realizan infinitas transacciones, pero la diferencia radica en los mecanismos de regulación y en el contenido de éstas. Los intercambios familiares son, en esencia, genéticos y sus códigos hereditarios no sólo determinan las características individuales de los miembros, sino que condicionan los trueques futuros ‑la piedra de tope es el incesto, profusamente estudiado por los estructuralistas ‑ y los grados de pertenencia (cercanía) al (núcleo del) sistema.
Abstrayéndose de las particularidades de la empresa‑familiar, donde efectivamente se pueden confundir y superponer roles, la empresa en general se orienta en relación a objetivos comunes, a partir de los cuales se fijan los criterios de pertenencia ‑o, mejor dicho, adhesión ‑ y de interacción. Lo primero, aunque no lo único, que se transa en la empresa es la fuerza de trabajo; el esfuerzo intelectual, técnico y físico, el cual es recompensado por el salario, regulado también, antes que por lazos internos ‑que los hay ‑, por ese inmenso espacio exterior que es el mercado. Al revés de la familia, la empresa mira hacia afuera. Su vocación es externa; remite a la cultura antes que a la naturaleza.
Por: Félix F. Luna Uriarte — 2006-12-26
Diría que depende del tipo de empresa y el tipo de familia, pero en términos generales son agregaciones humanas intermedias entre el individuo y el país, que se amanejan de manera convencional.
La familia es mas cercana al individuo y por tanto las relaciones interindividuales y grupales privilegian la armonía y la unidad, tien muchas posibilidades de manifestar intereses comunes.
La empresa está mas cerca al país y por tanto las relaciones interindividuales y grupales privilegian la contradicción y la diversidad de intereses. En consecuencia tiende a manifestar posiciones y tal vez concensos, como resolución de las contradicciones mencionadas.
Estoy muy interesado en este tema, favor escribame quien conozca investigaciones específicas.
Gracias.
Por: pia comparini — 2006-11-07
Gracias por aclararlo. Me ha tocado escuchar muchas veces a empresarios y gerentes definir su empresa como una familia. Lo repiten. Lo creen. Lo proclaman en sus discursos ante los trabajadores, sin darse cuenta de que así desnaturalizan el concepto familia.
Los trabajadores no son tontos y saben que donde se desempeñan no es una familia. Comprenden que en cualquier momento pueden ser despedidos. La misión de una empresa es ser eficiente, aumentar su productivida e ingresos, y si para ello tiene que reducir personal, no lo dudará.
Por: David Camargo — 2006-11-02
me parece interesantes sus planteamientos. En este momento me encuentro, junto con otras 5 personas, escribiendo una cartilla de comunicación interna para empresas familiares, y sería de gran útilidad si pudiera responderme la siguiente pregunta:
¿cómo manejar la imagen de la familia dentro y fuera de la empresa y qué implicaciones tiene el buen o mal manejo que se le de, con los empleados y al exterior de la empresa?
Por: Rafagalactico — 2006-07-07
EL AUTOR DICE:
“La familia carece de objetivos porque apunta hacia adentro”
Los SERES HUMANOS formamos FAMILIA para proyectar el amor de una pareja en el tiempo y permanecer en esta tierra. Las empresas en cambio carecen de punto de fuga, nos organizamos en EMPRESA SOLO para generar riqueza (los dueños) y dinero para sobrevivir durante el tiempo que estamos vivos ( la familia del dueño y de cada empleado). A contra sensu: Tu criterio Cristian es demasiado mecanicista!!!
Si las personas nos dejamos manipular a través de las llamadas “técnicas para mejorar la productividad” utilizadas a destajo por psicólogos más preocupados de LA EMPRESA (el constructo teórico) que de sanar personas (lo real) seguiremos contribuyendo a crear un sistema en el que se valora más el trabajo que el amor. Es la apología de la productividad, donde el día feriado da asco porque no nos permite realizar “nuestra verdadera misión en esta tierra: producir”, (no importa si como resultado de pasar un día más con la FAMILIA el empleado llega con más entusiasmo a PRODUCIR MAS que ayer).
Es desde la mirada de la ENTREGA amorosa de nuestros talentos la manera en que podemos dar calidad de vida a nuestras familias, a nuestros puestos de trabajo, y a las PERSONAS que reciben los bienes y servicios que producimos con nuestro TRABAJO en las EMPRESAS. Eso SI que proyecta MUNDO, PERMANENCIA y FAMILIA. Al menos para los que creemos en lo que Cristo propone.
No definamos las cosas por lo que NO SON HOY, sino por la DISTANCIA que las separa HOY de llegar a ser lo que nos hará más felices como país mañana.
Por favor!!! No sigamos la corriente de universidades extranjeras. Ya somos una sociedad madura como para CREAR nuestro propio conocimiento: No queremos más “autómatas” en ministerios ni en programas de tv repitiendo como tocadiscos argumentaciones que “aprendieron” en alguna universidad extranjera para “explicar” al ciudadano común por qué debe ACATAR un alza del combustible, un alza del pasaje del metro, o que para recibir mejor pensión debe todavía cotizar más. Pensemos nosotros mismos, los profesionales chilenos la economía que a NOSOTROS TODOS nos funciona en CHILE. Por favor!
Por: Diego — 2006-07-04
Leyendo los comentarios, me asalta una duda entre los elementos o relaciones que pueden compartir – aunque sea metaforicamente – la familia y la empresa. Intuitivamente comparto la inquietud de que no son lo mismo, pero creo que la diferencia crucial no solo radica en su orientacion (autoreferente o externa) o su proyeccion ( a futuro o su sola automantencion). Tengo la impresion de que hay elementos familiares, que la empresa se podria adjudicar – y que miembros familiares no estarían dispuestos a concederle con gratuidad -, y es precisamente eso lo provocador del titulo “la empresa NO ES una familia”.
Sin embargo creo que lo que está fuera del “no sólo la orientacion y la proyeccion”, o no se esta dicho, o simplemente yo no lo capto escrito. Quizas baste lo provocador del articulo en conjunto, para incentivar una buena reflexion al respecto.
Buen articulo.
Por: Natalia Ponce Sepulveda — 2006-07-02
Mi empresa, mi familia.
La familia como institución no existe. Es mucho más, incluso más que lazos sanguíneos, genes y todo ello. Es un sentimiento de pertenencia tan grande que no posee comparación, por eso los problemas más intensos y que más nos preocupan son, precisamente, estos.
Yo trabajo, y se lo grato que es tener un cálido, ameno y ¿por qué no decirlo? Familiar ambiente. Creo ciegamente que el lugar en el que un humano labora debe proporcionar no solo gratos y adorados momentos de stress y cansancio, sino también alegrías, compañerismo y confianza. Así el trabajador, no solo estará contento de pertenecer a aquella empresa, sino que responderá con responsabilidad y lealtad, sentirá a la compañía más que como un deber o una responsabilidad que le proporciona el medio para subsistir , como un mundo aparte, un universo de escapatoria al de la casa, en donde también se obliga a responder con honestidad, donde debe seguir un patrón de reglas y deberes, pero en donde podrá despejarse y sentirse satisfecho y realizado, proporcionando la certeza, tanto al jefe directo como a la asociación, que responderá con cierto placer haciéndolo tener óptimos resultados.
¡Está comprobado! Las empresas que mantienen un buen ambiente, que realizan actividades para sus operarios y que les otorgan entretenimiento, además de lo mínimo que deben ofrecer , tienen mejores resultados y son miradas con mucho mayor prestigio en el mercado , ya que son las mismas personas quienes aspiran a trabajar ahí.
¿Y qué es de aquellas personas que no tienen a nadie más que a sus compañeros de trabajo? De forma innata generan esa tal conexión de “tú, yo y el amor que nos une” o de “tú, yo y el proyecto que tenemos”. En este caso sería lo mismo ¿o no?
Para mí, el sentimiento de pertenencia se puede dar tanto en la universidad, como en el colegio, en el trabajo, en el grupo de amigos etc. La familia y el hogar están donde uno se siente cómodo, querido y aceptado, no necesariamente donde están aquellos que llevan los mismos genes. Uno invierte tanto tiempo, tantas ganas, tantos sueños y anhelos que es inevitable no hacer lazos. El trabajo dignifica, forma parte de la vida, de los recuerdos que nos acompañaran y formaran como persona. Tal vez una empresa no tiene el mismo fin que una familia, pero en el fondo, si es posible considerar el lugar de trabajo como un hogar, uno distinto en amplias proporciones, pero hogar al fin y al cabo.
Por: Rodrigo González Fernández — 2006-06-29
Muy buen artículo. Creo que hay mucho por hacer en materia de empres familiar. Saludos Rodrigo González fernández, consultajuridica.blogspot.com