TV Digital y Calidad de programación
La discusión chilena acerca de la TV digital ha comenzado a focalizarse en tres grandes puntos conexos: la definición del estándar técnico, el financiamiento de los nuevos canales, y el ordenamiento jurídico. La industria televisiva regional desea que los gobiernos acuerden un estándar digital único para la región, dado que la adopción en el pasado de normas heterogéneas en la TV de color ha conllevado un alto costo en la operación de convertidores. En el hecho, Argentina y Brasil han firmado un convenio para definir un estándar común para ambos países. En el marco de un acuerdo regional serán los países con más millones de hogares con televisores (Brasil, Argentina, México) quienes inclinen la balanza en la norma.
Existen aspectos, en cambio, donde las decisiones serán propias y afectarán por muchos años a la calidad de la programación y al desarrollo de la industria audiovisual chilena. Una primera definición propia tiene que ver con optar entre la transmisión en alta definición o dividir la señal digital entre varios nuevos canales. Han transcendido diferencias entre los canales televisivos chilenos: algunos desean mantener los mismos actuales canales transmitiendo en alta definición mientras otros desean aprovechar la digitalización para transformarse en operadores multicanales introduciendo señales segmentadas con nuevas programaciones temáticas para la audiencia. Adoptar esta segunda opción implica una revisión jurídica a las leyes que en la actualidad prohíben operar dos canales abiertos en la misma zona de asignación de frecuencias.
Si bien hay acuerdo en que la segmentación temática constituye una enorme ganancia en calidad de programación para la audiencia que no tiene acceso al cable, una seria objeción a la multiplicidad de canales segmentados en TV abierta de libre acceso proviene del insuficiente financiamiento. Esta objeción debe ser analizada desde varios ángulos; en efecto, la oferta diversificada en el cable crece en penetración y es un indicador de las preferencias temáticas de la audiencia; ese crecimiento está también desplazando rating y publicidad hacia el cable, sustraídas a la TV abierta. Existe evidencia en otros países del desplazamiento de las audiencias desde las televisiones generalistas hacia canales temáticos, cuando están disponibles en TV abierta. La oferta temática en TV abierta puede, pues, frenar la fuga de rating y publicidad. La operación de los canales temáticos tiene costos más bajos que la operación de los canales generalistas, ya que transmiten repitiendo varias veces por día y por mes grandes segmentos de programas; y los costos son aún menores cuando son administrados por un mismo operador multicanal. En el hecho, ya tenemos varios canales temáticos chilenos (culturales, infantiles, musicales) emitiendo por el cable los cuales pueden emitir en TV digital abierta asociados a los actuales canales y con nuevos socios internacionales. Más de fondo es aceptar que la TV está evolucionando hacia nuevos modelos de negocios, en donde la publicidad comercial será apenas una fuente de financiamiento (ya ahora mismo insuficiente); la convergencia permite nuevos servicios electrónicos y la TV se comienza a concebir no como solo canal sino como empresa multimedial. Esos cambios en el modelo de negocios implicarán nuevas adecuaciones jurídicas y probablemente ejecutivos con visión global.
Conscientes de estos enormes cambios y de las dificultades de financiamiento, en algunos países el Estado ha buscado la vía de asignar pausadamente las nuevas frecuencias por concurso a operadores temáticos justamente para elevar la calidad de la oferta televisiva para las audiencias. En Gran Bretaña, la BBC no obtuvo automáticamente canales digitales sino bajo el compromiso de operarlos temáticamente; en Francia, el Estado ha licitado canales temáticos dirigidos a niños y al adulto joven.
Las definiciones para la TV digital con visión tecnológico-industrial pueden crear una gran oportunidad para diversificar la calidad programática y estimular el desarrollo de la industria audiovisual. Estas son decisiones locales que ya no pueden ser postergadas, y en donde las autoridades deberían pretender objetivos nacionales, más allá de la norma técnica, tendientes a mejorar la calidad programática ofrecida a la ciudadanía.
Publicado en diario La Tercera
Por: Ignacio Rodríguez — 2006-08-01
Muy interesante artículo, y me alegra el nivel que está tomando la discusión pública en torno a este tema. En particular deseo plantear una pregunta, que aún nadie me ha podido contestar bien:
Dada la geografía y heterogeniedad demográfico del país, no será mejor crear un sistema estatal de multiplexes, que le de servicio a los privados para transmitir su programación con la nueva tecnología?
De esa manera se aseguraría que el gobierno vele por el uso del espectro en torno al bien común y las necesidades de las personas.
No es que no crea que los privados no tenga derecho a hacer negocios. Soy de hecho un prestador de servicios y hago negocios. Pero no acaparo recursos públicos para hacer mis negocios. Y no creo justo para el público que se siga entregando el uso del espectro –que es de todos los chilenos– a los empresarios.
Por lo demás los privados hoy en día ya tienen –a través de las redes de TV de pago y también directamente a través de la ‘net– formas de llegar a los consumidores más pudientes, que es lo que les interesa, sin necesidad de usar el limitado espectro público.
Lo que a mi me interesa en cambio es que la TV abierta tenga un salto cualitativo con la nueva tecnología, y una infraestructura centralizada además de favorecer el uso para iniciatívas públicas, presenta importantes economías de escala que podrían incluso ser buenas para el sector privado y adelantar su participación en este salto también.
Por: Gaspar Gajardo — 2006-07-31
Estimado Señor Fuenzalida:
Tras leer su artículo, me surgen algunas preguntas que agradecería me pudiera responder.
1) ¿Cree usted que el advenimiento de la digitalización ponga fin a las restricciones horarias de contenidos (edad, prohibiciones publicitarias, etc) que afectan actualmente a las televisoras?
2) ¿Cuán viable resulta a su juicio el desarrollo de alianzas estratégicas entre productores, distribuidores de contenidos y canales de televisión para ofrecer grupos de canales cerrados a los usuarios? (Ejemplo holdings tipo FOX, HBO, etc)
3) ¿Piensa usted que sería necesario modificar los criterios con que se determinan los puntos de rating con la llegada de la alta definición, al producirse un reparto en el número de los televidentes?
4) ¿Con el desarrollo de la alta definición desaparecerán los canales regionales o bien se generarán alianzas como las que ocurren en los Estados Unidos y Europa?